Por qué priorizamos la guinda a la tarta 🍰😕

El mundo actual, y en concreto todo lo que rodea a lo virtual, internet, redes sociales…es un hervidero de información de todo tipo, para todos los gustos, de todo lo que se nos pueda ocurrir. Sin embargo, se suele observar una característica que es común como formato de divulgación de toda esta información, venga de donde venga: lo fácil, lo corto, lo simplificado, lo masticado… ¿Por qué? Porque se da por hecho que la atención de las personas dura lo justo, con lo cual hay que “atraer” al individuo con el mensaje más sobreactuado, más provocativo, más “viral” o que llame más dicha atención del receptor, ya que hay que competir con infinitos “creadores de contenido” que hacen más o menos lo mismo.

En mi mundo (la nutrición) este fenómeno es, probablemente, en uno de los que más se puede comprobar. La premisa es muy clara: hay que viralizarse para obtener cada vez más fama y, obviamente, monetizar todo esto. Por ello, muchos profesionales (y no profesionales) de este mundo se enfocan en convencernos de lo importante que es, por ejemplo, la suplementación, llegando al punto de hacernos creer que estamos poniendo en peligro nuestra salud si no nos suplementamos con 15 cosas, o si no nos duchamos con agua fría, o si nos pasamos con las pantallas…y un largo etcétera. Y sí, siempre habrá algo de verdad en estas afirmaciones, pero sobre todo hay mucho de sobreactuación para alcanzar la ansiada “viralización”, que, por lo visto, es el objetivo actual de muchos personajes en las redes.

Pues bien, este hecho hace que mucha gente caiga en el error de pensar que la guinda es más importante que la tarta, o es en lo que nos debemos centrar. Pero, ¿qué es esto de la guinda y la tarta? Metafóricamente, la guinda hace referencia al suplemento de moda, a las infusiones, a las “plantas medicinales”, a las terapias complementarias…es decir, a todo aquello que debería ser la anécdota en cuanto a nuestra salud se refiere, algo que, dependiendo de cada caso, podría venir bien en pequeñas dosis como complemento, pero nunca deberíamos ponerlo a un nivel preferencial como parte de nuestros hábitos y rutinas saludables. ¿Y la tarta? La tarta es lo importante, lo básico, lo que debemos asegurar para encontrarnos bien, para tener salud. Alimentación adecuada a nuestro contexto y necesidades, ejercicio físico y vida activa, descanso de calidad, control mental y gestión de las emociones…todo esto es nuestra “tarta”.

¿Cuál es el problema? Que la “guinda” es mucho más fácil de obtener que la tarta, pues se limita a comprar esto o lo otro y ya está, mientras que la “tarta” requiere de cambio de hábitos, conocimientos nuevos, motivación, disciplina, dedicar tiempo, esfuerzo, gestión psicológica…en definitiva, es mucho más complejo, y ahí está la trampa: que existan ciertos personajes empeñados en hacernos creer que la guinda es más (o al menos igual) de importante que la tarta. Es normal, siempre habrá un interés detrás de estos intentos de convencimiento.

Tengámoslo claro: la salud, igual que otros ámbitos de la vida, requiere de esfuerzo diario, de planificación, de objetivos, de constancia…y nada se consigue de un día para otro. El mayor logro es tener siempre presente el por qué hacemos lo que hacemos.

Con lo cual, por favor, que nadie venga a vendernos que hay que priorizar la guinda a la tarta.

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