Entradas

Las cosas de palacio (y de la salud) van despacio

Hoy en día nadie se sorprende al escuchar que vivimos en la sociedad de lo inmediato, que no hay paciencia para nada, que queremos que las cosas sean o salgan exactamente como deseamos y que eso sea para hoy, porque para mañana ya no sirve. Los avances tecnológicos, las redes sociales y el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones hacen que esto sea una realidad con la que vivimos y, probablemente lo más preocupante, que normalizamos. Ante este marco, y favorecido por divulgaciones dañinas y falaces sobre todo en las redes sociales, surge la confusión de muchas personas en relación a múltiples ámbitos, como por ejemplo la salud, sin duda uno de los más afectados al respecto. Estamos acostumbrados a ver, escuchar y leer remedios milagrosos, cambios físicos prometidos en retos de 21 días, alimentos con propiedades curativas y demás falsedades que no hacen más que provocar esperanzas, ilusiones y motivaciones estériles en personas que se creen tales mentiras, convirtiéndolas poste...

El lunes empiezo 😁

“El lunes empiezo” podría considerarse como una frase universal que representa la convicción de la puesta en práctica de buenas acciones, tras una reflexión previa sobre la importancia de hacerlo (en teoría). Esta reflexión puede venir por iniciativa propia o por influencia externa, pero siempre hay uno o varios hechos que desencadenan la misma. Por tanto, el inicio de semana se figura como el comienzo de cambios, del tipo que sean, en busca de una mejora al respecto. ¿Qué pasa a partir de ese famoso lunes? Pues que, en la mayoría de los casos, esas buenas intenciones de cambios suelen durar muy poco. ¿Por qué? Entre otras muchas razones, porque a las personas nos cuestan los cambios. Nos hacemos trampas mentales constantemente para no salir de la también famosa “zona de confort”, y esto, lógicamente, se traduce en que volvemos a la casilla de salida tras un nuevo fracaso en nuestro intento. Una y otra vez hay buenas voluntades, intentos esperanzadores…pero siguen quedando en nada fi...

Por qué priorizamos la guinda a la tarta 🍰😕

El mundo actual, y en concreto todo lo que rodea a lo virtual, internet, redes sociales…es un hervidero de información de todo tipo, para todos los gustos, de todo lo que se nos pueda ocurrir. Sin embargo, se suele observar una característica que es común como formato de divulgación de toda esta información, venga de donde venga: lo fácil, lo corto, lo simplificado, lo masticado… ¿Por qué? Porque se da por hecho que la atención de las personas dura lo justo, con lo cual hay que “atraer” al individuo con el mensaje más sobreactuado, más provocativo, más “viral” o que llame más dicha atención del receptor, ya que hay que competir con infinitos “creadores de contenido” que hacen más o menos lo mismo. En mi mundo (la nutrición) este fenómeno es, probablemente, en uno de los que más se puede comprobar. La premisa es muy clara: hay que viralizarse para obtener cada vez más fama y, obviamente, monetizar todo esto. Por ello, muchos profesionales (y no profesionales) de este mundo se enfocan ...

El error de generalizar

 Nos encantan las etiquetas. Es así. Es probable (no lo sé) que forme parte de algún mecanismo mental que nos hace simplificar nuestra visión sobre la realidad para hacerla más comprensible y asimilable, sobre todo en contextos sociales, aunque también hay otra parte de prejuicio e ignorancia que tiene mucho mayor peso en este sentido: metemos a ciertas personas con algunas características similares en el mismo saco porque pensamos que lo normal es que piensen y actúen igual, o con ciertos patrones de conducta parecidos. Pero esto solo es un reduccionismo que nos induce a equivocarnos la mayor parte de las veces.   El mundo de la nutrición no es ajeno a esto. Con mucha frecuencia escuchamos los mismos mantras sin ninguna evidencia al respecto: “el sobrepeso o la obesidad se producen por hincharse a comer y por dejadez y falta de fuerza de voluntad para hacer ejercicio”, “las personas muy delgadas están enfermas o son adictas a ciertas sustancias”, “en el gimnasio la mayoría ...

Desinformación en las redes 🔍

Hace unos días observaba, con una especie de mezcla entre asombro y resignación, el perfil de Instagram de un personaje televisivo que fue participante habitual del formato “reality show” de Telecinco (no es necesario darle más publicidad) de hace unos años, se ve que hoy en día su rostro ya no sale en la pequeña pantalla. Pues bien, esta persona estaba promocionando las bondades de un producto alimentario diciendo, entre otras cosas, que “son innumerables sus beneficios y que todos deberíamos tomarlo”, sin aportar, por supuesto, ninguna evidencia científica que respalde tales afirmaciones. Y esto sin nombrar, como no podía ser de otra manera, que dicha persona carece de formación alguna que lo habilite para hacer ninguna recomendación sobre estos temas. Este hecho creo que debe hacernos reflexionar acerca del daño que puede hacer la “infoxicación” que vivimos hoy en día, es decir, estamos inmersos a un nivel bestial de información de todo tipo, a todas horas, en cantidades que nos s...

¿Esto es normal? 😕

No, no es normal tener molestias digestivas frecuentemente. No, no es normal tener fatiga o cansancio frecuentemente. No, no es normal medicarte frecuentemente (si no tienes una enfermedad crónica). No, el estrés no te hace tener mayor productividad, te la quita. No, no necesitas mucho dinero (ni mucho tiempo) para mejorar tus hábitos. No, nadie va a hacer estos cambios por ti, es tu responsabilidad. Sí, en tus manos está tomar las riendas de tu salud.

El ciclo de la dieta 🙇

"Estar" o "ponerse" a dieta es un concepto antiguo y obsoleto que solo causa daño (físico y mental), frustración y desesperación a quien en algún momento lo haya atravesado. Estas situaciones, por sus patrones repetitivos, se podrían resumir en tres fases: 1-La restricción: la persona asume, bien por su cuenta o bien asesorada por alguien cercano o por un mal profesional, que debe restringirse al máximo su alimentación y contar cada caloría que consume, así como matarse a hacer ejercicio sin control. 2-El proceso: se producen cambios radicales y extremos que afectan al día a día, dando como resultado un hambre constante, irritabilidad, mal humor, falta de energía, obsesión por la comida, estrés, disminución de claridad mental... 3-El final: exista o no pérdida de peso (lo cual es irrelevante, ya que, aunque esta se produjera, rápidamente se va a recuperar dicho peso o incluso a aumentarlo con respecto a la situación de partida), el resultado será el siguiente:  ¿Ha ...