Las cosas de palacio (y de la salud) van despacio
Hoy en día nadie se sorprende al escuchar que vivimos en la sociedad de lo inmediato, que no hay paciencia para nada, que queremos que las cosas sean o salgan exactamente como deseamos y que eso sea para hoy, porque para mañana ya no sirve. Los avances tecnológicos, las redes sociales y el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones hacen que esto sea una realidad con la que vivimos y, probablemente lo más preocupante, que normalizamos.
Ante este marco, y favorecido por divulgaciones dañinas y
falaces sobre todo en las redes sociales, surge la confusión de muchas personas
en relación a múltiples ámbitos, como por ejemplo la salud, sin duda uno de los
más afectados al respecto. Estamos acostumbrados a ver, escuchar y leer
remedios milagrosos, cambios físicos prometidos en retos de 21 días, alimentos
con propiedades curativas y demás falsedades que no hacen más que provocar
esperanzas, ilusiones y motivaciones estériles en personas que se creen tales
mentiras, convirtiéndolas posteriormente en decepciones y tiros de toallas al
comprobar que, efectivamente, esto solo les hace perder tiempo y dinero. ¿Cuál
es el problema? Que ese discurso tiene un poder de atracción muy elevado por la
idea de lo fácil y lo rápido, del poco esfuerzo o del mínimo cambio de hábitos
que requiere. Una vez más, la realidad se impone sin dejar hueco a
charlatanerías baratas que, tristemente, muchas veces vienen por parte de
profesionales de la salud (frecuentemente convertidos más en vendedores de
cosas que en sanitarios comprometidos con su sector).
Es una pena que el rigor profesional y la evidencia
científica robusta no se viralice con facilidad y, en cambio, lo que se busque
sea llamar la atención, decir la burrada más grande o simplemente buscar
polémicas absurdas para “crecer” con una marca personal. Pero sí, este es el
panorama actual en lo que se refiere a la divulgación en salud-nutrición en
redes (salvo honrosas excepciones).
Contra todo esto hay que seguir insistiendo en la necesidad
de una divulgación realista, centrada en el cambio de hábitos de vida y
haciendo especial énfasis en que el principio de individualidad es esencial
para entender que no todo funciona igual para todo el mundo, es decir, que siempre
hay que individualizar cada caso. Y, por supuesto, que todo cambio físico y
mental lleva tiempo, lleva trabajo diario, constancia, dedicación, caerse y
levantarse, querer abandonar, pero seguir…porque una vez interiorizas la mejora
de salud y de calidad de vida que vas a lograr, dicho cambio es imparable.
Priorizar y darle importancia a lo realmente importante es
una de las claves de la salud a todos los niveles, y entender que lo importante
lleva tiempo, cuidado y mantenimiento a largo plazo es el punto de partida
hacia una vida mejor.