El lunes empiezo 😁

“El lunes empiezo” podría considerarse como una frase universal que representa la convicción de la puesta en práctica de buenas acciones, tras una reflexión previa sobre la importancia de hacerlo (en teoría). Esta reflexión puede venir por iniciativa propia o por influencia externa, pero siempre hay uno o varios hechos que desencadenan la misma. Por tanto, el inicio de semana se figura como el comienzo de cambios, del tipo que sean, en busca de una mejora al respecto.

¿Qué pasa a partir de ese famoso lunes? Pues que, en la mayoría de los casos, esas buenas intenciones de cambios suelen durar muy poco. ¿Por qué? Entre otras muchas razones, porque a las personas nos cuestan los cambios. Nos hacemos trampas mentales constantemente para no salir de la también famosa “zona de confort”, y esto, lógicamente, se traduce en que volvemos a la casilla de salida tras un nuevo fracaso en nuestro intento. Una y otra vez hay buenas voluntades, intentos esperanzadores…pero siguen quedando en nada finalmente.

Curiosamente, cuando sí se realizan cambios de forma seria y continuada, sin marcha atrás, es cuando “le vemos las orejas al lobo”, es decir, cuando el médico nos dice que si seguimos haciendo lo mismo que hasta ahora nuestro pronóstico será el peor, cuando nos encuentra algo grave, o ejemplos similares. Y aquí damos con el problema de fondo: al llegar a ese punto, normalmente es cuando toca “curarnos”, si es que aún podemos, tras haber perdido un tiempo enorme de prevención, de buenos hábitos, de calidad de vida. Es lo que hoy en día llamamos “estilo de vida saludable”, que es la clave para evitar situaciones como estas.

Llegados a este punto, es conveniente hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué nos cuesta tanto interiorizar la importancia que tiene un estilo de vida saludable? ¿hace falta llegar a un punto de no retorno para darnos el golpe de realidad? Es normal, en un primer momento, estar perdidos si nunca le hemos hecho mucho caso al concepto del autocuidado, de la salud integral. Por ello, la reflexión, el autoanálisis, el autoconocimiento…es el primer paso para empezar los cambios.

En el mundo de la salud, el deterioro de la misma suele ser un camino largo y progresivo que, en muchas ocasiones, no da apenas avisos hasta que la situación se vuelve muy complicada. Es un grave error no priorizar nuestra salud sobre todo lo demás, y es un hecho muy frecuente, mucho más de lo que podemos pensar (en esto influyen nefastamente los actuales gurús sobre el éxito económico, la productividad constante, la idea de que para cuidar de nuestra salud hace falta mucho dinero o tiempo, etc.).

No hay atajos, no hay fórmulas mágicas, no hay trucos. La voluntad y predisposición debe ser firme, y los profesionales de la salud somos los ayudantes que intentamos llevar a buen puerto todos estos procesos. Pero el cambio debe empezar en uno mismo, en el “autoconvencimiento” de los beneficios que nos traerá emprender un camino de cambio hacia unos hábitos saludables.

Con salud, todo. Sin salud, nada.

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